Allah, Señor de los cielos, de la tierra y del Trono grandioso, nuestro Señor y Señor de todo, Quien hace brotar el grano y el hueso del dátil, Quien reveló la Torá, el Evangelio y el Criterio: me refugio en Ti del mal de todo lo que sujetas por el copete. Allah, Tú eres el Primero, nada Te precede; el Último, nada viene después de Ti; el Manifiesto, nada está por encima de Ti; el Oculto, nada está más cerca que Tú. Salda nuestra deuda y líbranos de la pobreza.
Termina pidiendo a Allah saldar nuestra deuda y librarnos de la pobreza. Abu Hurayra dice que el Mensajero de Allah ﷺ mandaba decirlo al acostarse (Muslim 2713b; texto completo en 2713a). También lo enseñó a Fatima cuando pidió un sirviente (Muslim 2713c).
El Profeta ﷺ lo decía en la oración. Al preguntarle por qué buscaba tan a menudo refugio de la deuda, dijo que el endeudado habla y miente, promete e incumple (Aisha).
Allah, protégeme de la inquietud y la tristeza, la incapacidad y la desgana, la cobardía y la tacañería, las deudas agobiantes y el sometimiento a otros.
Incluye refugiarse del peso de la deuda (Anas, Bujari 6369).
24. Entonces [Moisés] abrevó al rebaño por ellas, y al terminar se retiró a la sombra y exclamó: “¡Señor mío! Realmente necesito cualquier gracia que me concedas”.
Palabras de Musa (la paz sea con él): «Necesito cualquier bien que me envíes».
26. Di: “¡Oh, Dios, [te imploro porque Tú eres] el Soberano Absoluto! Tú concedes el poder a quien quieres y se lo quitas a quien quieres, fortaleces a quien quieres y humillas a quien quieres. Todo el bien descansa en Tus manos. Tú tienes poder sobre todas las cosas.
27. Tú haces que la noche entre en el día y el día en la noche. Tú haces surgir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo. Tú sustentas sin medida a quien quieres”.