Doy testimonio de que solo Allah merece adoración, sin asociado, y de que Muhammad es Su siervo y mensajero. Acepto con agrado a Allah como Señor, a Muhammad como mensajero y al islam como religión.
Allah, honra a Muhammad ﷺ y a su familia, como honraste a Ibrahim y a su familia. Toda alabanza y gloria son Tuyas. Bendice a Muhammad ﷺ y a su familia, como bendijiste a Ibrahim y a su familia. Toda alabanza y gloria son Tuyas.
Tras responder al almuédano, pide bendiciones para el Profeta ﷺ (Abdullah ibn Amr). Este relato no fija palabras; esta fórmula es una que él enseñó (Bujari 3370).
Allah, Señor de esta llamada completa y de la oración que se establece, concede a Muhammad la wasila y la excelencia, y elévalo al lugar digno de alabanza que le prometiste.
Al oír la llamada a la oración, después de responder al almuédano y pedir bendiciones (Yabir).