Solo Allah merece adoración, el Grandioso, el Paciente. Solo Allah merece adoración, Señor del Trono inmenso. Solo Allah merece adoración, Señor de los cielos, de la tierra y del noble Trono.
Allah, protégeme de la inquietud y la tristeza, la incapacidad y la desgana, la cobardía y la tacañería, las deudas agobiantes y el sometimiento a otros.
En pocas palabras: El Profeta ﷺ buscaba amparo de la preocupación, la pena, la incapacidad, la pereza, la cobardía, la avaricia, las deudas y el dominio ajeno.
87. El de la ballena [el profeta Jonás], cuando se marchó enojado [con la gente de su pueblo, que se negaron a creer en él], pensó que no lo iba a castigar [por no haber tenido paciencia, pero lo hice tragar por la ballena], e invocó desde la oscuridad [de su estómago]: “No hay otra divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! En verdad he sido de los injustos”.