255. ¡Dios! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, el Viviente [Eterno], el Sustentador [y Gobernador de toda la creación][1]. No Lo afectan somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce el pasado y el futuro [lo manifiesto y lo oculto] y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. El escabel de Su Trono[2] abarca los cielos y la Tierra, y la custodia [y mantenimiento] de ambos no Lo agobia. Y Él es el Sublime, el Grandioso.
1. Di: “Me refugio en el Señor del amanecer,
2. de todo el mal que existe en lo que Él creó,
3. del mal de la oscuridad de la noche cuando se extiende,
4. del mal de las [hechiceras] sopladoras de nudos[1],
5. y del mal del envidioso cuando envidia”.
1. Di: “Me refugio en el Señor de los seres humanos,
2. en el Rey Soberano de los seres humanos,
3. en el [único] Dios de los seres humanos,
4. de la maldad del [demonio] susurrador que huye [cuando el nombre de Dios es mencionado],
5. que susurra en los corazones de los seres humanos,
6. y existe entre los yinn y entre los seres humanos”.
Allah, Tú eres mi Señor; solo Tú mereces adoración. Me creaste y soy Tu siervo. Cumplo mi compromiso contigo y confío en Tu promesa lo mejor que puedo. Protégeme del mal que he hecho. Reconozco Tus regalos y mi pecado. Perdóname; solo Tú perdonas los pecados.
Llegamos al atardecer; todo el poder y la alabanza son de Allah. Solo Él merece adoración, sin compañero. Él gobierna todo y todo lo puede. Señor mío, dame el bien de esta noche y de lo que viene después; protégeme de su mal, de la pereza y de los males de la vejez, y del castigo del Fuego y de la tumba.
Allah, Creador de los cielos y la tierra, conoces lo oculto y lo visible. Eres Señor y Dueño de todo. Doy testimonio de que solo Tú mereces adoración. Protégeme de mi propio mal, del mal de Satanás y de su llamada a adorar a otros junto a Ti.
Allah, dame bienestar y cuidado en esta vida y en la próxima. Perdóname y cuida mi fe, mi vida, mi familia y mis bienes. Cubre mis faltas y calma mis miedos. Cuídame por delante, detrás, a la derecha, a la izquierda y desde arriba; busco amparo en Tu grandeza ante el daño que venga desde abajo.