24. Trátenlos con humildad y compasión, y rueguen [por ellos diciendo]: “¡Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño”.
28. ¡Señor mío! Perdóname y perdona a mis padres, a todo aquel que ingrese a mi casa como creyente, y a todos los hombres y mujeres que crean en Ti. Pero a los injustos opresores, acreciéntales su perdición”.